metamorfosis venezuela

La metamorfosis Kafkiana de la sociedad venezolana en tiempos de guerra toma como referencia la novela de Franz Kafka, “La metamorfosis”, que hace alusión a lo absurdo, las estructuras de poder laberintística y la atmósfera asfixiante.

Franz Kafka es un autor nacido en Praga en 1883, de origen judío que escribía en lengua alemana. Su obra “La metamorfosis” fue publicada en 1915. Cuenta la transformación de Gregorio Samsa en un monstruoso insecto y todo el drama que desató en la familia a partir de su deformación:

“Cuando una mañana se despertó Gregorio Samsa, después de
un sueño agitado, se encontró en su cama transformado en un
espantoso insecto”

La metamorfosis – Franz Kafka

Y es así como en Venezuela, una vez despertamos, no me acuerdo
cuándo, y miramos con asombro a nuestro insecto, Venezuela sumida en la barbarie, el lado oscuro de nuestra sociedad, ocasionada por un caos político y económico.

Nosotros, al igual que Gregorio, preocupados, optamos por dormir un poco más con la esperanza de que la transformación se revirtiera naturalmente y todo volviera a la normalidad.

Desde allí, durante el sueño para recuperar la normalidad, se desarrolló la gran pesadilla colectiva: el insecto de la barbarie inyectó sus parásitos en los pensamientos, palabras y acciones de unos, lo que generó depresión, miedo, angustias, pesimismos tóxicos, optimismos absurdos y todo cuánto atormentara el alma en muchos, al igual que una asesina indiferencia, silencio y apatía en otros.

Cuando despertamos, perturbados observamos que la ciudadanía estaba sumida a sus dirigentes opresores, unos que llegaron al poder llamándose oprimidos, con una escasez de alimentos y medicinas que desarrollaron unas larvas llamadas bachaqueras y bachaqueros, porque ahora se hablaría en lenguaje inclusivo, no había transporte, efectivo y una mortal hiperinflación, consumidora de autoestima, masa muscular, glóbulos blancos y rojos.

Confirmando al despertar que el insecto de la barbarie era real, estaba entre nosotros, quebrando voluntades, violento, extorsionador, especulador, tan monstruoso y tenebroso que desequilibraba cualquier sistema nervioso.

Todos se vieron obligados a ajustarse económicamente. Otros optaron por emigrar. Comenzamos así una relación conflictiva en un ambiente angustioso y oprobioso.

Ahora bien, si comparamos el insecto de la barbarie con los efectos que produce un monstruoso insecto, lo relacionaríamos con un mosquito que al picar a un ser humano transmite un parásito que produce una mortal enfermedad llamada malaria o paludismo.

La malaria o paludismo, según la Organización Mundial de la Salud es una enfermedad febril aguda, potencialmente mortal, causada por parásitos del género Plasmodium que se transmiten al ser humano por la picadura de mosquitos hembra infectado por el género Anópheles, los llamados vectores del paludismo.

La Organización Mundial de la Salud sostiene, según un informe sobre el paludismo, publicado en noviembre de 2017, que en 2016 hubo 216 millones de casos de paludismo, en comparación con los 211 millones de 2015. La cifra estimada de muerte fue de 445.000, similar a la de 2015 que fue de 446.000.

Pues bien, el insecto de la barbarie que transmitió el parásito del caos social que vivimos, es comparable con la fuerza monstruosa del mosquito causante del paludismo, aunque pequeño en tamaño, es poderoso en su picadura.

Los bárbaros, aunque pocos, han causado estragos con sus parásitos en las defensas humanas de Venezuela, su gente.

La malaria, en los casos mas intensos se suele manifestar, fiebres intensas, anemia grave, sufrimiento respiratorio relacionado con paludismo cerebral. El insecto de la barbarie se identifica por los síntomas de la injusticia, el irrespeto, la ilegalidad y la violación de los derechos humanos.

También dice la Organización mundial de la Salud que la malaria no siempre es mortal si se diagnostica tempranamente. Es prevenible y curable con medicamentos antipalúdicos.

Este caos no solo es curable, es resiliente si es tomado para reflexionar, superar la adversidad, reorganizarnos como sociedad hasta salir fortalecidos, pues todavía hay suficiente sensibilidad humana anti barbárica, cura para combatir esta metamorfosis kafkiana y evitar que la sociedad como Gregorio Samsa se aisle en un cuarto hasta morir. Es la única manera de transformar el final de esta metamorfosis.

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