El psicoanálisis, teoría popularizada por Sigmund Freud, tiene al menos unos 50 años de historia. Desde sus inicios se propuso como una teoría de la psicopatología y un tratamiento para las enfermedades mentales. Sin embargo, a lo largo del tiempo, la comunidad científica ha cuestionado fuertemente los principios y la práctica del psicoanálisis, llegando a catalogarla como pseudociencia.

A pesar de ello, algunos analistas han intentado rescatar la teoría argumentando que esta ofrece una interpretación coherente de los fenómenos psicológicos. En este artículo, examinaremos brevemente los principales debates en torno al psicoanálisis.

¿Existe evidencia que respalde al psicoanálisis?

En la medicina, la psiquiatría, como en cualquier otro campo de la ciencia, es un requisito fundamental que cada argumento esté acompañado por evidencia experimental sólida. Y es este el principal punto débil del psicoanálisis.

De las todas las ramas y terapias que existen en el psicoanálisis, solo una ha sido ampliamente probada en la investigación: las psicoterapias dinámicas breves. Esta consiste en tratar trastornos psicológicos y emocionales a través de la palabra, buscando las razones de los síntomas o problemas.

Este tipo de tratamiento tiene una buena base de pruebas y su eficacia es comparable a la de la terapia cognitivo-conductual (TCC), como señalan las investigaciones de Falk Leichsenring. Sin embargo, estos resultados no pueden generalizarse a la terapia psicodinámica a largo plazo, en la cual prácticamente no se han realizado ensayos controlados.

Con la intención de amparar este tipo de terapias, Peter Fonagy, un psicólogo y profesor de la University College, afirma que la terapia psicodinámica a largo plazo es eficaz para los trastornos de la personalidad. No obstante, algunos autores opinan que las terapias que han sido probadas, no son psicoanálisis, sino mezclas de intervenciones psicodinámicas y cognitivo-conductuales, adaptadas para el tratamiento de pacientes enfermos.

Conectando el psicoanálisis con la neurociencia

Como una forma de validar sus hipótesis, algunos psicoanalistas han intentado vincular su modelo con las investigaciones en neurociencia, afirmando que estos nuevos estudios pueden finalmente proporcionar evidencia sólida.

Neuropsicoanálisis

Mark Solms, un neuropsicólogo sudafricano, es el fundador del “neuropsicoanálisis“, un campo que propone utlizar la neuroimagen para apoyar las teorías analíticas.

Por la neurociencia, sabemos que los procesos cerebrales pueden ser vistos en a través de neuroimágenes, y que incluso algunas experiencia subjetivas y pensamientos inconsciente han sido registrados, como reportó Benjamin Libet en su investigación.

Sin embargo, las afirmaciones de que las neuroimágenes validan el modelo de Freud del inconsciente pueden estar basadas solo en “convenientes selecciones” de la literatura. Las correspondencias observadas son superficiales y apenas sustentan el complejo edificio de la teoría psicoanalítica.

Neuroplasticidad

Otro intento de reconciliar el psicoanálisis con la ciencia proviene de la neuroplasticidad, conocida como la capacidad del cerebro para cambiar y adaptarse de acuerdo a la experiencia.

Norman Doidge, un psicoanalista canadiense, ha argumentado que el psicoanálisis puede cambiar el cerebro a través de las psicoterapias. Según Doidge, la realización de ejercicios mentales pueden revertir serios problemas neurológicos, como la enfermedad de Parkinson y el autismo. Pero, aunque sus libros e ideas han sido populares, este ha tenido poco impacto en la medicina, ya que sus conclusiones son basadas en anécdotas más que en ensayos clínicos.

El psicoanálisis: más cerca de las humanidades que de la ciencia

Desde sus comienzos, el psicoanálisis aclamaba ser una ciencia, pero, como hemos visto, no funciona como tal.

Las hipótesis del psicoanálisis no han sido probadas con métodos empíricos, y sigue valiéndose de ideas que no obtienen un apoyo científico consistente.

De esta manera, el mundo intelectual del psicoanálisis se asemeja más a las humanidades, con un modo de pensamiento hermenéutico. Su enfoque se centra más en las interpretaciones significativas de los fenómenos, que en la comprobación empírica de hipótesis y observaciones.

Con información de: Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos

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