G-sync y freeSync

G-Sync y FreeSync son dos tecnologías presentes en monitores gamer con el objetivo de corregir problemas de renderización de imágenes en juegos, como el “screen tearing”. A pesar de que se han centrado en resolver el mismo tipo de defecto, las dos tecnologías de Nvidia y AMD, respectivamente, aplican diferentes conceptos y representan diferentes calidades.

En general, el G-Sync es más inaccesible y caro, mientras que el FreeSync se puede encontrar con más facilidad en el mercado latino. A continuación se muestra más información sobre los dos recursos utilizados en los monitores y entiende las ventajas y desventajas de ambos estándares.

Screen tearing

Para entender el Screen Tearing, es necesario saber cómo ocurre el procesamiento de las imágenes en la tarjeta de video y en la pantalla. Las tarjetas de vídeo sintetizan el contenido a cierta velocidad, enviando ese volumen de información al monitor. Cada modelo tiene su propia frecuencia: 60 Hz, 144 Hz, entre otras, donde el número indicado representa la cantidad de veces que un cuadro se reproducirá cada segundo.

Digamos que utiliza una pantalla de 60 Hz y su tarjeta de vídeo eventualmente oscila en la salida de frames, quedando por debajo de 60 cuadros por segundo. Su monitor no tendrá la capacidad de corregir el problema y podrá ver un pedazo del frame antiguo y un pedazo del nuevo frame al mismo tiempo, creando el “tearing”.

Resolviendo el problema

G-Sync y FreeSync son las tecnologías creadas por Nvidia y AMD, respectivamente, para impedir que el screen-tearing ocurra. Las tecnologías disminuyen la diferencia de frecuencia entre la tarjeta de vídeo y el monitor, llevando a una reproducción más fiel de las imágenes. La idea es que la tarjeta de vídeo y el monitor trabajen dentro de un mismo ritmo. Una pantalla de 52 Hz, por ejemplo, recibirá los 52 fotogramas por segundo de la tarjeta de vídeo.

Si tiene un monitor top de línea de 144 Hz pero su tarjeta es más simple y no tiene capacidad para entregar 144 frames, FreeSync y G-Sync trabajaran en un nivel de actualización optimizado para combinar el mejor frame posible delante del monitor que posee.

Para quien no tiene monitor ni tarjeta gráfica compatibles con FreeSync y G-Sync le queda una opción: el llamado V-Sync, en general disponible en la configuración de calidad de imagen de los juegos. Sin embargo, esta característica requiere mucho de la capacidad de procesamiento de la tarjeta de vídeo y está sujeto a imperfecciones, dependiendo de la implementación, del juego en cuestión y de la capacidad de la tarjeta.

Problemas de FreeSync y G-Sync

Los problemas comienzan a aparecer cuando su tarjeta de vídeo tiene dificultades para funcionar al mismo ritmo del monitor. Suponga que su pantalla es de 60 Hz y la tarjeta que utiliza sabe que necesita entregar 60 frames cada segundo. Sin embargo, el juego que estás jugando es extremadamente pesado y tu GPU no tiene la capacidad de generar los 60 cuadros por segundo todo el tiempo.

Cuando esto ocurre, en el caso de G-Sync, hay problemas de “flickering” (imagen perceptiblemente parpadeando en la pantalla). En FreeSync, el error se manifiesta en forma de “stuttering” (pequeñas bloqueos en la reproducción del juego).

Estas fallas se producen porque tanto G-Sync como FreeSync, pasan a tener problemas para sincronizar la tarjeta de vídeo y el monitor. La intensidad de los defectos depende mucho del grado de descompresión entre placa y monitor. En situaciones extremas, el problema será fácilmente detectado, pero en otras puede ser imperceptible.

Aunque las dos tecnologías sean propensas y tengan sus limitaciones, la naturaleza más cerrada del G-Sync ha sido asociada a implementaciones de mejor calidad. FreeSync, que es un formato abierto, acaba sufriendo el hecho de que hay diversos estándares de calidad en cuanto al uso de la tecnología. Algunos monitores y tarjetas funcionan muy bien juntos, mientras que otras combinaciones pueden agravar problemas en lugar de corregirlos.

Diferencias

Aunque se trata de resolver el mismo tipo de problema, las dos tecnologías funcionan de maneras muy diferentes y tienen un enfoque comercial distinto, generando incluso cierto impacto en el mercado. G-Sync es una solución propietaria de Nvidia. Esto significa que el fabricante del monitor debe adquirir una licencia junto al fabricante de tarjetas de vídeo para utilizar la tecnología en sus productos. Desde el punto de vista técnico, el G-Sync consiste en un hardware especializado, construido en el monitor, y que se encarga de operar en conjunto con las GPU Geforce compatibles con la plataforma.

FreeSync, aunque patrocinado y, en gran medida, desarrollado por AMD, es un formato abierto: cualquier fabricante puede incluir soporte tecnológico en sus productos sin tener que comprar licencias de uso. Esta diferencia de enfoque acaba facilitando la presencia de FreeSync en el mercado, ya que la oferta tiende a ser mayor y los precios más competitivos.

En el aspecto técnico, FreeSync no representa ningún hardware específico que necesite acompañar el monitor. Tanto el procesamiento como el control del funcionamiento de la tecnología son realizados internamente por las placas Radeon de AMD.

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